Italia, Historia parte 3, La Republica, Violencia Politica,

Republica de la India, Gobierno, Economia, Politica, Geografia, poblacion

6.5  La República

Casi 25 millones de votantes, aproximadamente el 89% de los italianos con derecho a voto, entre los que figuraban por primera vez las mujeres, ejercieron su derecho en el referéndum y en las elecciones celebradas respectivamente el 2 y 3 de junio de 1946. El resultado fue de un 54,3% de electores partidarios de la república. El 10 de junio, con la proclamación oficial del resultado, Italia se convirtió de facto en una república. Tres días después el rey Humberto abdicó, abandonó el país y se estableció en Portugal. Murió en la ciudad suiza de Ginebra en 1983.

6.5.1  Los principales partidos políticos

Las elecciones a la Asamblea Constituyente fueron ganadas por los democristianos, que con 207 escaños se convirtieron en el primer partido de Italia. El PSI obtuvo 115 escaños, el Partido Comunista Italiano (PCI) 104 y los cuatro partidos minoritarios se repartieron los 117 escaños restantes. El 28 de junio Enrico de Nicola, del Partido Liberal, resultó elegido presidente provisional de la República. De Gasperi continuó en el cargo de presidente del Consejo.

En las deliberaciones que precedieron a la aprobación del nuevo gobierno republicano por la Asamblea Constituyente quedaron patentes las divergencias irreconciliables entre comunistas y democristianos, situación que se agravó a causa de la amenaza constante del hambre y de la caótica economía italiana. La pérdida de prestigio del gobierno de De Gasperi animó a los comunistas y socialistas a unirse. En las elecciones municipales de noviembre de 1946 los resultados reflejaron la pérdida de confianza en los democristianos en favor de los comunistas, socialistas y partidos de derecha.

6.5.2  La Conferencia de Paz de París

Entretanto la desesperación de los italianos aumentaba al conocerse las decisiones preliminares de las cuatro grandes potencias internacionales (Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y la URSS), que fueron dadas a conocer en la Conferencia de Paz celebrada en París en julio de 1946. Entre los acuerdos tomados figuraban la internacionalización de Trieste, la cesión de varios territorios y el pago de 100 millones de dólares en concepto de reparaciones a la URSS. Además, el tratado propuesto imponía a Italia el pago de reparaciones adicionales a otras naciones que habían sido víctimas del fascismo, restricciones en sus Fuerzas Armadas y que Gran Bretaña se hiciera cargo del gobierno del África Oriental Italiana, esto último supeditado a lo que las cuatro potencias decidieran con respecto a las colonias. A pesar de las protestas de los italianos, el 10 de febrero de 1947 el acuerdo fue firmado; posteriormente, la Asamblea Constituyente lo ratificó con la abstención de los delegados comunistas y socialistas, y el 15 de septiembre entró en vigor. Las fuerzas de ocupación aliadas se retiraron del país poco después. Aunque el sentimiento generalizado del pueblo italiano era de rechazo hacia el tratado, muchos se tranquilizaron por la actitud mostrada por el gobierno de Estados Unidos, que había ayudado a que las demandas de los soviéticos fueran menos duras y había dado muestras de amistad hacia el pueblo italiano.

6.5.3  Violencia política

A comienzos de 1947, el PSI, como reflejo de lo que ocurría en otros países europeos y como consecuencia de su colaboración con los comunistas, sufrió la escisión de parte de sus miembros, que fundaron el Partido Socialista de los Trabajadores Italianos (PSLI), luego renombrado Partido Socialista Democrático Italiano (PSDI). El 15 de enero dimitió Pietro Nenni, ministro de Asuntos Exteriores del gabinete de De Gasperi y líder del grupo procomunista, lo que provocó la dimisión del gobierno en pleno. De Gasperi formó un nuevo gobierno de coalición en el que estaban presentes comunistas y socialistas; sin embargo, las relaciones entre los moderados y los radicales se deterioraron rápidamente poco tiempo después. En el marco de la Guerra fría entre las democracias occidentales y el bloque soviético, los italianos tomaron partido de acuerdo con su ideología. En este periodo, la extrema derecha, formada en su mayor parte por antiguos seguidores de Mussolini y monárquicos, se volvió cada vez más violenta. El 1 de mayo una banda armada atacó una marcha encabezada por los comunistas en Greci, Sicilia, y asesinaron a ocho personas. El incidente provocó una crisis de gobierno que se prolongó desde el 13 al 31 de mayo. De Gasperi formó un gobierno integrado por democristianos y técnicos sin afiliación política del que fueron excluidos los comunistas y socialistas. Inmediatamente comenzó una purga de los miembros de partidos de izquierdas que ocupaban puestos públicos de importancia.

Los conflictos políticos se agravaron. Con la convocatoria de manifestaciones multitudinarias y huelgas generales, la izquierda pretendía acabar con el gobierno de De Gasperi. Por otra parte, la URSS, para dejar patente su hostilidad hacia Italia, vetó el ingreso de Italia en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Entretanto, el PCI se convertía en miembro fundador de la oficina de Información Comunista o Kominform. Véase Internacional.

6.5.4  Elecciones parlamentarias

Al tiempo que sucedían estos hechos, la Asamblea Constituyente había redactado el borrador de la Constitución que sería aprobada el 22 de diciembre de 1947 por 453 votos a favor y 62 en contra. La Constitución entró en vigor el 1 de enero de 1948. La campaña electoral que siguió a la aprobación de la misma fue una de las más dramáticas de la historia del país. Coincidiendo con una intensificación de la Guerra fría, el proceso electoral llevó a Italia al borde de la guerra civil. Las demostraciones de fuerza se convirtieron en el eje de la estrategia política de muchos partidos. La coalición de izquierda, con el apoyo de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), utilizó la huelga como instrumento político. Como represalia, el gobierno confiscó las armas y municiones y llevó a cabo manifestaciones militares intimidatorias en algunas ciudades. El papa Pío XII aprobó la participación del clero italiano en actividades anticomunistas.

En las elecciones del 18 y 19 de abril los democristianos obtuvieron una mayoría aplastante, al ser votados por el 49% de los votantes y conseguir 307 escaños en la Cámara de Diputados y 151 en el Senado. El Frente Popular, la coalición de comunistas, socialistas y radicales, consiguió 182 escaños en la Cámara de Diputados y 31 en el Senado. Por último, los socialistas moderados consiguieron 33 diputados y los demás partidos políticos los 52 escaños restantes.

6.5.5  La oposición comunista

El mandato de los democristianos redujo considerablemente el clima de tensión política que se vivía en el país. Las muestras de fortaleza comunista hacían poco probable que se pudieran resolver las diferencias que habían dividido al país. El 11 de mayo, Luigi Einaudi, el candidato que contaba con el apoyo de los democristianos y los socialistas moderados se convirtió en presidente de la República y De Gasperi fue nombrado primer ministro.

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La llegada de suministros y las ayudas del Plan Marshall propiciaba la creación de condiciones económicas favorables de cara a la reconstrucción de la economía italiana. Los comunistas, de acuerdo con su política de lucha contra el Plan, convocaron huelgas por todo el país para exigir subidas salariales. La campaña culminó con la huelga general de 12 horas celebrada el 2 de julio. Durante dos semanas el país se sumergió en otra grave crisis provocada por el asesinato de Palmiro Togliatti, secretario general del PCI. La CGIL responsabilizó al gobierno del suceso y convocó una huelga general en todo el país para obligarlo a dimitir. Durante dos días se sucedieron manifestaciones violentas en toda Italia. La paz sólo pudo ser restablecida mediante la movilización de más de 300.000 soldados y miembros de la policía.

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6.5.6  Problemas exteriores

En 1949, el Frente Popular trasladó su enfrentamiento contra el régimen democristiano al Parlamento. Los ataques comunistas de este periodo se centraron en la oposición al ingreso de Italia en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). No obstante, con el apoyo unánime de su gabinete y de una amplia mayoría de la Cámara de Diputados, De Gasperi firmó en Washington D.C. el tratado de adhesión el 4 de julio de 1949.

Mientras tanto, las cuatros grandes potencias acordaron que el tema de las colonias italianas en África debía ser puesto en manos de la ONU. El 21 de noviembre de 1949, la Asamblea General de esta organización adoptó una resolución al respecto en la que establecía los mecanismos necesarios para garantizar la independencia de la Somalia italiana tras un periodo de diez años de gobierno italiano bajo la supervisión de la organización. Además aprobó la independencia de Libia para el 1 de enero de 1952 y el estudio por parte de una comisión especial del caso de Eritrea.

Tras la adhesión de Italia a la OTAN, el país continuó colaborando con las democracias occidentales. En julio de 1950 el gobierno anunció que el ejército italiano estaría compuesto por 250.000 hombres, según el límite impuesto por el tratado de paz de la II Guerra Mundial, aunque se preveía una ampliación para el siguiente mes de diciembre. Posteriormente, los países occidentales no exigieron el cumplimiento de los términos del tratado de paz relativos a las restricciones impuestas a Italia sobre rearme.

En junio de 1952 el Parlamento italiano ratificó el Plan Schuman para la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), que más tarde se convertiría en la Comunidad Económica Europea (en la actualidad Unión Europea).

6.5.7  La caída de De Gasperi

Con objeto de aumentar la efectividad del poder ejecutivo del gobierno, los democristianos y sus aliados aprobaron en marzo de 1953 un proyecto de ley de reforma electoral para asegurar que el partido gobernante pudiera contar con una mayoría suficiente en el Parlamento. El proyecto de ley establecía que el partido o coalición que hubiese obtenido en las elecciones el 50% o más de los votos ocuparía el 65% de los escaños en la Cámara de Diputados.

Los días 7 y 8 de junio se celebraron nuevas elecciones al Parlamento. Los democristianos fueron otra vez el partido más votado, con el 40% del total de los votos. Los comunistas quedaron en segundo lugar con el 22,6% y el recién fundado Movimiento Social Italiano (MSI, neofascista), que subió más que ningún otro, pasó de un 4,2% de votos en 1948 al 12,7%, quedando en tercera posición. Giuseppe Pella, anterior ministro de Hacienda, sucedió a De Gasperi como primer ministro gracias a la abstención de los socialistas y al apoyo de los monárquicos. No obstante, las diferencias entre los distintos partidos provocó la caída de varios gobiernos en los dos siguientes años.

A finales de 1953, el futuro del territorio libre de Trieste puso a Italia y Yugoslavia al borde de la guerra. La promesa de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia de buscar una fórmula válida para ambos países disminuyó la tensión. En 1954 acordaron que la zona que comprendía la ciudad de Trieste pasara a Italia, mientras que el resto de la región pasara a Yugoslavia. En 1955 Italia ingresó en las Naciones Unidas.

6.5.8  Los gobiernos democristianos

El repudio de Iósiv Stalin en el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética celebrado en febrero de 1956 sumió al PCI en un estado de confusión y desilusionó a los socialistas radicales, lo que debilitó la alianza que existía entre ambos. Tras la Revolución húngara de octubre de ese mismo año, el número de simpatizantes comunistas disminuyó. La decadencia del partido consolidaba a las fuerzas democráticas.

En las elecciones celebradas el 25 y 26 de mayo de 1958, la coalición centrista obtuvo la mayoría en ambas Cámaras. El 2 de julio tomó posesión el nuevo gobierno de coalición integrado por los democristianos y los socialistas moderados, presidido por Amintore Fanfani. En 1959, Antonio Segni, con un gobierno compuesto exclusivamente por democristianos se hizo con el poder. Las fuertes críticas suscitadas por la visita del presidente Giovanni Gronchi a la URSS en febrero de 1960 provocó la caída del gobierno un mes más tarde. En julio, Fanfani volvió a ocupar la presidencia del Consejo con el voto a favor de tres partidos centristas y obtuvo la aprobación de su nuevo gabinete, integrado exclusivamente por democristianos. Dos años después, el antiguo primer ministro Segni, que había sido ministro de Asuntos Exteriores en el gobierno Fanfani, resultó elegido presidente de la república.

En 1962, las elecciones municipales sirvieron para confirmar el fuerte apoyo popular a los partido gobernantes y la pérdida de prestigio de los comunistas, que por primera vez en muchos años perdían la confianza de los votantes. Posteriormente, la falta de entendimiento entre los partidos que apoyaban al gobierno era cada vez mayor, sobre todo como consecuencia de la crítica comunista hacia la política de Fanfani, al que los comunistas acusaban de no haber sabido promover reformas económicas y asegurar el desmantelamiento de las bases de misiles de la OTAN en territorio italiano. Aunque en enero de 1963 todos los partidos acordaron seguir apoyando a su gobierno, las elecciones al Parlamento de los días 28 y 29 de abril marcaron el comienzo del declive del gobierno Fanfani. El voto democristiano bajó al 38,3%, mientras que el comunista subía hasta el 25,3%. Fanfani dimitió el 16 de mayo pero siguió al frente del gobierno provisional hasta que Giovanni Leone, presidente de la Cámara de Diputados, formó un gobierno provisional en el que los democristianos estaban en minoría.

6.5.9  El regreso de la izquierda

En octubre, los elementos moderados del PSI bajo la dirección de Nenni acordaron formar parte de un gobierno de centro-izquierda, hecho que no se producía desde 1947. El democristiano Aldo Moro formó entonces un gobierno de coalición con la participación de cuatro partidos y él mismo asumió el cargo de primer ministro.

Durante 1964 no fue posible el entendimiento entre los conservadores y los socialistas moderados, con lo que la situación empeoró ante la perspectiva de perder el periodo de auge económico que ya duraba seis años ante la imposibilidad de ponerse de acuerdo para enfrentarse a la posible crisis económica. Sin embargo, el 4 de marzo de 1965, los cuatro partidos del gobierno de coalición acordaron olvidar sus diferencias políticas y emprender una acción conjunta para luchar contra la recesión económica. Durante 1965 y 1966, el gobierno dirigido por Moro contó con la confianza de los partidos de la coalición.

6.5.10  Malestar social

Desde finales de la década de 1960, el país había experimentado una serie de dramáticos cambios sociales, económicos, políticos y religiosos. En 1968 los estudiantes se enfrentaron con la policía en el campus universitario de Roma y otras ciudades en demanda de reformas en el sistema educativo. Por su parte, los trabajadores convocaron huelgas generales para pedir la reforma de la seguridad social. Las demandas feministas llevaron a la aprobación de la ley del divorcio en 1973 y la legalización del aborto en 1978. Los problemas de inflación, desempleo y depreciación monetaria se agravaron como consecuencia de la recesión de 1974 y el incremento del precio del petróleo. Esto produjo una subida del déficit y la necesidad de recurrir a los créditos internacionales por sumas elevadísimas para evitar la bancarrota del país.

Durante este periodo, el sistema político italiano tuvo que luchar por mantener el ritmo del cambio. El final de la década de 1960 y los comienzos de la de 1970 se caracterizaron por la sucesión de una serie de gobiernos de coalición de corta duración bajo la dirección de los democristianos. Incluso durante un breve periodo en 1974, el país no tuvo ningún tipo de gobierno. El agravamiento de la situación económica y la ola de secuestros y violencia política que azotaban el país supusieron la pérdida de confianza en el gobierno y el apoyo al PCI y a su secretario general Enrico Berlinguer.

En las elecciones regionales de 1975, los comunistas consiguieron el 33% de los votos, lo que les permitió presionar al gobierno para apoyar una coalición duradera entre los comunistas y los democristianos. En las elecciones al Parlamento de junio de 1976, los comunistas alcanzaron el 35% de los votos, mientras que los democristianos obtuvieron el 39%. El dirigente democristiano Giulio Andreotti formó gobierno con el respaldo de los comunistas. En julio de 1977, los comunistas lograron tener influencia en las decisiones políticas del país. En enero de 1978 se desploma el gobierno Andreotti bajo la insistencia comunista de que el país necesitaba que se tomaran medidas económicas de urgencia y de que los comunistas ocuparan cargos ministeriales. Finalmente, en marzo, Andreotti forma un nuevo gobierno con el apoyo formal de los comunistas, pero tuvo que dimitir en enero de 1979 como consecuencia de la pérdida del apoyo de sus aliados.

6.5.11  Terrorismo urbano

La violencia y la anarquía que habían azotado a la sociedad italiana durante la década de 1970, adquirieron tintes más virulentos hacia el final de la misma. Los terroristas de extrema izquierda, indignados por la decisión del PCI de aliarse con el gobierno, iniciaron una serie de ataques dirigidos contra políticos, miembros de la policía, periodistas y empresarios. En marzo de 1978 el antiguo primer ministro Aldo Moro fue secuestrado por las Brigadas Rojas, que exigieron, a cambio de la puesta en libertad de Moro, la excarcelación de otros elementos terroristas. El gobierno tomó la decisión de no negociar con los secuestradores de Moro, que más tarde apareció asesinado.

6.5.12  Coaliciones inestables

Entre junio de 1979 y junio de 1981, los democristianos ocuparon el poder, cosa que ya habían hecho durante más de tres décadas. En 1981, Giovanni Spadolini, líder del pequeño Partido Republicano, se convirtió en el primer ministro no democristiano desde la II Guerra Mundial. Las crisis de gobierno de agosto de 1983 llevaron a la formación de un nuevo gobierno bajo la dirección de Bettino Craxi, el primer ministro socialista desde la guerra. Craxi ocupó el cargo hasta marzo de 1987 convirtiéndose de esta forma en el dirigente que más tiempo conservó su cargo. En 1984, bajo su dirección, el gobierno firmó un acuerdo con el Vaticano en sustitución de los Pactos de Letrán de 1929 por el que la religión católica dejó de ser la oficial del país. En julio de 1987, el democristiano Giovanni Goria le sustituyó en el cargo con un gobierno pentapartido (integrado por cinco partidos políticos) que se rompió en marzo de 1988. Ocupó entonces el puesto de primer ministro el dirigente del ala izquierda del partido democristiano, Ciriaco De Mita. Un año más tarde, en marzo de 1989, De Mita fue cesado como secretario del partido y dos meses después presentó la dimisión como primer ministro. Andreotti ocupó por sexta vez el cargo de primer ministro, pero los enfrentamientos entre los democristianos y la coalición de los cinco partidos provocó su dimisión en marzo de 1991. Al ser imposible la formación de un nuevo gobierno, Andreotti volvió al poder en abril con una coalición que consiguió sobrevivir un año.

6.5.13  El fin del pentapartido

La caída del régimen comunista en la Europa oriental influyó de forma decisiva en la política italiana. En 1990, el PCI se rebautizó como Partido Democrático de la Izquierda, cambiaron la orientación de su política suavizando actitudes anteriores como el ateísmo y la lucha de clases en favor de cuestiones más actuales como el medio ambiente, el feminismo y el endémico desajuste económico entre la zona norte del país, más industrializada, y la sur, donde reinaba la pobreza. El PSI, con Craxi a la cabeza, intentó unificar a la izquierda y creó el Partido Socialista Unificado. No obstante, en las elecciones de abril de 1992 los votantes pusieron de manifiesto su falta de confianza en los partidos existentes: la Democracia Cristiana, que anteriormente dominaba la escena política obtuvo solamente el 29,7% de los votos, el Partido Democrático de la Izquierda fue segundo con el 16,1%, cuando en las elecciones de 1987 habían obtenido el 26,6% del total de los votos y los socialistas, los terceros más votados, se hicieron con el 13,6%.

Estos resultados se explican por la conjunción de una serie de factores tales como la recesión económica, el alto índice de desempleo, el conocimiento de numerosos casos de corrupción política y la enorme influencia ejercida por la Mafia. En los dos años siguientes, más de 6.000 personajes públicos entre políticos, miembros del poder judicial e importantes hombres de negocios fueron puestos bajo investigación judicial o arrestados como consecuencia de los casos de soborno y corrupción política. Como consecuencia de estos escándalos Craxi presentó su dimisión como dirigente del Partido Socialista a comienzos de 1993, y tras las elecciones de abril se aprobaron ocho nuevas medidas encaminadas a la reforma del sistema electoral italiano. El primer ministro Giuliano Amato dimitió y ocupó su lugar el que había sido gobernador del Banco de Italia, Carlo Azeglio Ciampi.

En las elecciones de marzo de 1994 una coalición formada muy poco antes, el Polo de la Libertad, se hizo con el poder al conseguir el 58% de los votos. La coalición de izquierda obtuvo el 34% y los partidos de centro, poderosos en el pasado, se hicieron con un 7% de votos. El Polo estaba formado por la Liga Norte (anteriormente llamada Liga Lombarda), que en las elecciones de 1992 había quedado en cuarta posición y que abogaba por la división de Italia en tres repúblicas independientes, pero que en 1994 moderó su anterior postura y puso mayor énfasis en los temas económicos y de impuestos; la Alianza Nacional y el jovencísimo partido Forza Italia, creado por el magnate de los medios de comunicación Silvio Berlusconi. La victoria del Polo de la Libertad daba a la derecha la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y se convertía en el grupo más fuerte en el Senado. Forza Italia, que obtuvo alrededor del 25% de los votos, fue el más votado, y Berlusconi, su líder, ocupó el cargo de primer ministro. Desde esta posición, Berlusconi tuvo que enfrentarse no sólo con el reto de resucitar la moribunda economía italiana, sino que además tuvo que hacer frente a los problemas internos que lo enfrentaban con los otros dos miembros de la coalición.

En las elecciones generales celebradas a principios de 1996, resultó vencedora la coalición de centro-izquierda El Olivo, que llevó a la presidencia del Consejo a Romano Prodi.

La inestabilidad política presidió, debido a la heterogeneidad de las fuerzas políticas que integraban la coalición de centro-izquierda, el periodo durante el que Prodi fue primer ministro. Entre sus principales prioridades estuvo situar a Italia entre los primeros países en adherirse a la Unión Económica y Monetaria (UEM).

La primera crisis relevante se produjo en octubre de 1997, cuando los diputados del Partido de la Refundación Comunista se negaron a apoyar los presupuestos para 1998 presentados por el gobierno en el Parlamento. Pese a que Prodi aceptó incluir algunas de las peticiones realizadas por los comunistas, estos finalmente no respaldaron las propuestas del gobierno, por lo que el primer ministro presentó su renuncia. Tras varios días de negociaciones, El Olivo y el PRC acordaron un pacto de gobernabilidad de un año de duración.

Los ciudadanos italianos apoyaron en las elecciones municipales celebradas en noviembre de ese año las candidaturas de centro-izquierda en las principales ciudades italianas, lo que se interpretó como un respaldo indirecto hacia la gestión del gobierno.

Superada la crisis política, el Parlamento emprendió algunas iniciativas durante los meses siguientes: así, en diciembre se aprobaba el regreso de los miembros de la Casa de Saboya al país; y en abril del año siguiente se planificaba la reorganización territorial del país, concediendo mayor autonomía a las regiones italianas, dentro de un proyecto más amplio de reforma de la Constitución. Este proyecto finalmente no prosperó debido a las divergencias en torno a cómo acometerlo.

Tras un año de aparente normalidad, en el que Italia había acordado, junto con otros 11 países miembros de la Unión Europa, establecer, a partir del 1 de enero de 1999, el euro como unidad monetaria, en octubre de 1998 el primer ministro italiano presentó de nuevo su dimisión como primer ministro tras perder, por un sólo voto, la moción de confianza que había planteado ante la Cámara de Diputados. La negativa de los comunistas a aprobar los presupuestos presentados estaba, una vez más, en el origen de la crisis.

Esta actitud había provocado, poco antes de la presentación del voto de confianza, una profunda división en el Partido de la Refundación Comunista: su presidente, Armando Cossutta, dimitió de su cargo en protesta por la actitud ‘obstruccionista’ del secretario general, Fausto Bertinotti, y advirtió que él y sus seguidores en el grupo parlamentario votarían a favor de los presupuestos y respaldarían a Prodi. A continuación, Cossutta fundó un nuevo grupo político, el Partido de los Comunistas Italianos.

Pero los votos de los comunistas moderados no le bastaron a Prodi para seguir adelante con la labor de gobierno y la derrota en la Cámara de Diputados provocó su dimisión inmediata. De ese modo se ponía fin al, hasta ese momento, segundo ejecutivo más longevo de la era republicana.

Tras la dimisión de Prodi, se barajaron varias fórmulas respecto al carácter del nuevo ejecutivo y a quien lo debía presidir; finalmente, Massimo d’Alema, principal figura de los Demócratas de Izquierda (DS), fue el encargado de formar nuevo gobierno en Italia a finales de ese mismo mes, que contó con el apoyo de los principales grupos políticos que habían constituido El Olivo (Demócratas de Izquierda, Partido Popular Italiano, Renovación Italiana), así como con el respaldo por la izquierda del partido de Cossutta y por la derecha del grupo creado por el ex presidente de la República, Francesco Cossiga, la Unión Democrática para la República (UDR). De este modo, se constituyó una nueva mayoría que, aunque manteniendo algunos de los postulados que habían dado lugar a El Olivo, suponía la ruptura de esta coalición de centro-izquierda vencedora en 1996.

Opuesto al nuevo gobierno, el ex primer ministro Romano Prodi, formó en enero de 1999 un nuevo grupo político, Demócratas por el Olivo, con el que intentaba recuperar el protagonismo perdido tras su dimisión.

El referéndum celebrado en abril de ese mismo año, y con el que se pretendía reformar la ley electoral italiana (en el sentido de dar prioridad al sistema mayoritario frente al proporcional), fue invalidado al no lograrse superar el 50% de participación necesario para llevar adelante la reforma, enmarcada en proyecto más amplio de renovación del texto constitucional italiano. Los pequeños partidos políticos, contrarios a la eliminación del sistema proporcional por cuanto supondría su práctica desaparición del Senado y de la Cámara de Diputados, fueron los triunfadores de la consulta.

En el mes de mayo, el ministro del Tesoro, Carlo Azeglio Ciampi, fue elegido por el Parlamento italiano nuevo presidente de la República, en sustitución de Oscar Luigi Scalfaro. Contó con el apoyo tanto del gobierno como de la oposición, por lo que fue necesaria tan sólo una votación. Los partidos de centro-derecha presentes en el gabinete de Massimo d’Alema, el Partido Popular Italiano y Renovación Italiana, se habían opuesto (si bien acabaron respaldándole en mayor o menor medida) a la elección de Ciampi, quien tomó posesión del cargo el 28 de mayo.

El 19 de abril de 2000, D’Alema dimitió definitivamente y Ciampi encomendó al ex primer ministro y ministro del Tesoro, Giuliano Amato, encabezar el gabinete. Este juró el cargo el 25 de abril de 2000 y logró la confianza parlamentaria el día 28.

El 13 de mayo de 2001 se celebraron elecciones generales, cuyos resultados supusieron un rotundo triunfo de La Casa de las Libertades, coalición formada por Berlusconi en torno a Forza Italia, la Alianza Nacional de Gianfranco Fini, la Liga Norte de Umberto Bossi y otros grupos políticos de centro-derecha. La amplia victoria de La Casa de las Libertades sobre El Olivo, la coalición de centro-izquierda liderada por Francesco Rutelli, se tradujo en una sólida mayoría absoluta en las dos cámaras parlamentarias y en la formación de gobierno por Berlusconi, que accedió así por segunda vez al cargo de primer ministro. En abril de 2002, sin haberse cumplido un año del nuevo mandato de Berlusconi, su gabinete tuvo que hacer frente a una primera huelga general, motivada por su controvertida política laboral. El primer ministro también se encontró con la oposición del propio presidente de la República, Ciampi, el cual se negó a firmar la llamada ley de televisiones propuesta por Berlusconi, aduciendo que permitía ‘posiciones dominantes’ y vulneraba el pluralismo informativo.

Otro punto clave del programa político de Berlusconi fue su proyecto para abordar una profunda reforma constitucional, que reforzaría el poder del primer ministro y acercaría las estructuras del Estado al federalismo (transfiriendo notables competencias a las regiones). La tercera y cuarta huelgas generales desarrolladas contra su gobierno (en octubre de 2003 y marzo de 2004) no impidieron la aprobación, en julio de 2004, de su neoliberal modificación del régimen de pensiones. Por lo que respecta a la política exterior, el gobierno de Berlusconi selló una sólida alianza con el presidente estadounidense, George W. Bush, y su política contra el terrorismo internacional; así, Italia apoyó, en 2003, la invasión de Irak por parte de una coalición encabezada por Estados Unidos. Esta especial vinculación vivió su peor momento en marzo de 2005, cuando un control estadounidense en Irak mató por error a un agente secreto italiano que acababa de rescatar a una compatriota. Al mes siguiente, el centro-derecha sufrió una clara derrota ante las candidaturas de centro-izquierda en las elecciones regionales. Este hecho sirvió de detonante para que se produjera una crisis de gobierno, originada durante ese mismo mes de abril de 2005, al abandonar el ejecutivo los miembros de la Unión de Demócratas Cristianos (UDC). Berlusconi dimitió, pero recibió de Ciampi el encargo de constituir un nuevo gabinete; aunque con problemas (dadas las diferencias existentes en el seno de su coalición con respecto a la política fiscal y económica, y, sobre todo, a la reforma constitucional federalista, que respaldaba la Liga Norte pero que no veían con buenos ojos ni la Alianza Nacional ni los democristianos), Berlusconi pudo salvar las alianzas vigentes y diseñar un nuevo equipo ministerial conformado por los mismos cuatro partidos que hasta entonces (Forza Italia, Liga Norte, Alianza Nacional y UDC). A finales de ese año 2005, fueron aprobadas en el legislativo tanto la reforma federalista como la del sistema electoral (que volvió a ser proporcional).

En las elecciones de abril de 2006, la victoria fue para el bloque de centro-izquierda (denominado La Unión y cuyo candidato a primer ministro era Romano Prodi), que obtuvo 348 escaños en la Cámara de Diputados y 158 en el Senado, mientras que La Casa de las Libertades obtuvo 281 diputados y 156 senadores. El 10 de mayo siguiente, Giorgio Napolitano, de Demócratas de Izquierda, fue elegido presidente de la República; tras relevar a Ciampi durante ese mismo mes, encomendó formar gabinete a Prodi, quien sustituyó a Berlusconi en la jefatura gubernamental el día 17.

En el referéndum celebrado en junio de 2006 acerca de la reforma constitucional federalista promovida en la anterior legislatura por Berlusconi, más del 61% de los votantes se decantó por el ‘no’, tal y como se propugnaba desde el nuevo ejecutivo de centro-izquierda. Este entraría en crisis, en cambio, en febrero de 2007, al perder en el Senado una votación para el mantenimiento de fuerzas italianas en Afganistán; como consecuencia de ello, Prodi presentó su dimisión a Napolitano. El presidente de la República solicitó al primer ministro dimisionario que sometiera a su gobierno a una moción de confianza parlamentaria, que obtuvo tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.

Similar circunstancia se produjo en enero de 2008; tras retirarse de la coalición gubernamental el partido democristiano Udeur, Prodi tuvo que someterse a una nueva moción en las cámaras, que esta vez no superó en el Senado. Tras dimitir Prodi, Napolitano convocó elecciones anticipadas para el siguiente mes de abril. En ellas, la nueva plataforma política de Berlusconi, Pueblo de la Libertad (creada en noviembre de 2007), logró una rotunda victoria sobre el centro-izquierda, liderado esta vez por Walter Veltroni y que se presentó coligado en el Partido Democrático (constituido en octubre de 2007 por la fusión de Demócratas de Izquierda y La Margarita, y al que luego se unirían otras fuerzas). Al conseguir mayoría absoluta en las dos cámaras legislativas (Pueblo de la Libertad logró 344 diputados y 174 senadores), Berlusconi se aseguró el regreso a la jefatura de gabinete y, a priori, la que podría ser una bonancible legislatura en términos de gobernabilidad.


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